«Tolkien» o cómo una gran película caerá en el olvido de manera injusta.

16/06/2019
Texto: SAS
Fotos: Fox Searchligh Pictures / Chernin Entertainment / Disney

¡¡ATENCIÓN: ADVERTENCIA IMPORTANTE DE SPOILERS!! ESTA ENTRADA CONTIENE INFORMACIÓN SOBRE PARTE DEL ARGUMENTO DE LA PELÍCULA.

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Tolkien no se llevará ningún Óscar, ni recibirá grandes críticas incluso fracasará en taquilla, aunque todo ello de manera injusta.

La vida de J. R. R. Tolkien, el célebre autor de El Señor de los anillos, ha sido adaptada al cine en un filme recientemente estrenado dirigido por el finlandés Dome Karukoski, autor versado en dirigir biografías para la gran pantalla como ya hizo en su anterior Tom of Finland (2017), la vida del dibujante erótico homosexual, Touko Laaksonen. La verdad es que, después de haber visto la cinta (con pésima distribución en las salas de Barcelona) creo que Tolkien no se llevará ningún Óscar, ni recibirá grandes críticas, incluso fracasará en taquilla, como ya lo está haciendo, aunque todo ello de manera injusta.

Karukoski, entre Weir y Kubrick

El filme dramatiza los años de infancia y de juventud de John Ronald Reuel Tolkien, más conocido por sus siglas J. R. R. Tolkien, comenzando con la trágica muerte de su madre y acabando justo antes de que el autor se disponga a escribir El hobbit, una de sus más célebres novelas. En medio no esperemos encontrar espectaculares batallas ni idilios imposibles, sino una historia realista sobre la amistad, el coraje y el amor. Todo ello adornado con algunos tintes de fantasía tolkiniana.

La primera obra a la que parece apelar directamente el biopic de Tolkien es El club de los poetas muertos (1989, Peter Weir), uno de los filmes más influyentes de la década de 80 (y que, por cierto, marcó mi propia juventud), debido a la sociedad semi-secreta que Tolkien decidió montar junto a unos cuantos compañeros suyos del King Edward’s School, en donde decidieron cambiar el mundo a través del poder del arte (tal cual acabó sucediendo: à propos de El Señor de los anillos). Por otro tenemos el romance de Tolkien con la que se acabó convirtiendo en su mujer: Edith Mary Bratt, una bella pianista obsesionada por la obra de Wagner con la que acabó influyendo la mentalidad del escritor, concretamente con la ópera El anillo de los Nibelungos.

No esperemos encontrar espectaculares batallas ni idilios imposibles, sino una historia realista sobre la amistad, el coraje y el amor adornado con algunos tintes de fantasía tolkiniana.

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De izquierda a derecha, J. R. R. Tolkien (Nicholas Hoult), Geoffrey Smith (Anthony Boyle), Robert Gilson (Patrick Gibson) y Christopher Wiseman (Tom Glynn-Carney), los fundadores de la TCBS, una sociedad semi-secreta parecida a la de El club de los poetas muertos.

Por otro lado, la película de Karukoski evoca a la famosa cinta filmada por Stanley Kubrick en 1957, Senderos de gloria por las secuencias que tienen lugar en el campo de batalla del Somme, donde aconteció uno de los más cruentos enfrentamientos de la Primera Guerra Mundial entre ingleses y alemanes. Allí, Tolkien prestó servicio como segundo teniente del 11º Batallón de Fusileros de Lancashire, contrayendo la denominada “fiebre de las trincheras”.

Smaug y Sauron en el campo de batalla

En palabras del propio director: “Tolkien hizo su propio viaje a Mordor luchando en la Batalla del Somme”.  Tras haber fundado junto a sus compañeros Rob Gilson, Geoffrey Bache Smith y Christopher Wiseman la sociedad TCBS (siglas que se traducirían al español más o menos como Sociedad Barroviana del Club de Té), Tolkien y sus amigos se alistaron a filas para luchar por su patria en el campo francés, en la famosa Batalla del Somme. El filme muestra parte de la barbarie que el famoso autor de la Tierra Media tuvo que vivir, perdiendo a varios de sus compañeros, entre ellos a Geoffrey Smith, con quien se sentía íntimamente ligado. La película de Karukoski acierta totalmente en mostrar a los lanzallamas alemanes cual si fueran el imponente dragón Smaug (el dragón de El Hobbit) o bien mostrándonos las fauces del temido Sauron escondidas entre la explosión de una granada, claras inspiraciones de lo que, posteriormente, crearía en sus famosas novelas de fantasía heroica con las que inmortalizó su nombre.

Parece mentira cómo rápidamente caerá en el olvido una película que ha superado ampliamente todas sus expectativas y que desprende la belleza propia de la iconografía tolkiniana, diseminada a lo largo del filme cual preciados easter-eggs para los fanáticos de la obra de dicho autor.

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El rostro del maléfico Sauron, incrustado en una explosión de la Batalla del Somme, donde tomó partido Tolkien y cuya experiencia está presente en su obra.

En resumidas cuentas, Tolkien no es tan solo una habilidosa y artística recreación de la vida de un genio de la literatura del siglo XX que, ni ha sido respaldada por la crítica especializada a lo largo y ancho del mundo ni ha contado con el beneplácito de la familia del autor, es también un retrato sensible y emotivo de la figura del célebre autor inglés. Parece mentira cómo rápidamente caerá en el olvido una película que ha superado ampliamente todas sus expectativas iniciales y que cuenta con unas interpretaciones notables, un guión más que correcto, un buen ritmo cinematográfico y con una fotografía que desprende la belleza propia de la iconografía tolkiniana, diseminada a lo largo del filme cual preciados easter-eggs para el espectador más atento y/o para el ávido fanático en la obra de dicho autor.

Valoración global: ****1/2 (Película incomprensiblemente despreciada por todo el mundo, que necesita tiempo para ser valorada como merece).

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