Depeche Mode: de mesías del tecno-pop a farsantes del synth…

22/02/2016
Texto por: SAS
Fotos: Anton Corbijn / Mute Records

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Depeche Mode en 1990, cuando editaron su obra magna Violator (Mute Records). De izquierda a derecha, Dave Gahan, Alan Wilder, Martin Gore y Andy Fletcher.

Parece mentira que los tres muchachos de Basildon Dave Gahan, Martin Gore y Andy Fletcher (al que más adelante se sumaría el gran Alan Wilder) crearan obras magnas del tecno-pop del calibre de un Black Celebration (Mute, 1986) o de un Violator (Mute, 1990) para acabar perpetrando discos tan “olvidables” como Exciter (Mute, 2001) o Delta Machine (Columbia , 2013). Sin duda, algo grave les ha tenido que pasar…

El “trío maravillas” comenzaron a componer canciones cuando aún se sorvían los mocos junto a Vince Clarke allá por el año 1981. Clarke por aquél entonces, era el motor y el cerebro creativo de Composition of Sound, la banda pre-Depeche Mode liderada por el mismo Vince Clarke. Speak & Spell (Mute, 1981), el álbum debut de los Depeche, fue un éxito rotundo en su Inglaterra natal con temas tan bailables como “Just Can’t Get Enough” pero de tono tan gay como “Boys Say Go!”, algo que los otros tres no compartieron en absoluto. La partida de Clarke no se hizo esperar demasiado: Vince abandonaba DM cuando alcanzaban el éxito y Martin Gore tomó las riendas artísticas de la banda reorientando el sonido del grupo hacia melodías más oscuras en su siguiente LP A Broken Frame (Mute, 1982), disco muy mal recibido en su época pero que ha ido ganado importancia a lo largo de los años (y del que ha llegado a hacerse un remake por parte del dúo griego Marsheaux). En este segundo disco la banda empezó a tratar temas más “serios” que en su anterior álbum de pop azucarado: temas tales como el comunismo, las relaciones amorosas perdidas, los vicios y los fetiches que, al fin y al cabo, Gore trataría en muchos otros momentos en álbumes venideros como en el exitoso Violator o en el demoledor Songs of Faith and Devotion (Mute, 1993).

Pero, sin duda alguna, el cambio más profundo que sufrió la banda para convertirse en un mito fue la incorporación oficial de Alan Wilder al seno de Depeche… Wilder, que ya había formado parte de la banda en los directos de la gira de A Broken Frame, entró como miembro activo en su tercer LP Construction Time Again (Mute, 1983), disco que marcó el cambio definitivo hacia un pop oscuro con temas como “Pipeline”, una pieza de corte minimalista y mezclada en clave industrial, y que fue una agria crítica a la explotación laboral. Con este tema, además, Gore se estrenaba como voz solista en una canción de DM tras la era de Clarke, en donde ya cantó “Any Seconds Now”. Las mejoras de Wilder se notaron al momento: una producción mucho más cuidada, además de dos aportaciones al listado de canciones de la mano del propio Wilder: “Two Minute Warning” y “The Landscape Is Changing”, en las que se tocaron respectivamente temas como el desastre nuclear y los problemas ecologistas. La banda empezaba a madurar tanto musical como compositivamente.

Some Great Reward (Mute, 1984) fue el álbum que los catapultó al éxito mundial. En él, Gore fue mucho más radical en el apartado lírico y tocó temas tan polémicos como las relaciones sadomasoquistas en “Master and Servant” o los reproches airados contra Dios en “Blasphemous Rumours”. Con temas así, el LP se ganó rápidamente las etiquetas de disco no recomendado por la audiencia más conservadora y puritana.

«Si hay algún disco que marcó un hito en la carrera de Depeche Mode, ese es en toda regla Black Celebration

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Pero, si hay algún disco que marcó un hito en la carrera de DM,  ese es en toda regla Black Celebration (Mute, 1986). El disco nos sumerge en un ambiente cuasi apocalíptico, de melodías oscuras y sonidos industriales lleno de canciones densas y depresivas como la misma “Black Celebration” o “Fly on the Windscreen”,  tema eminentemente “wilderiano” del cual se hizo una remezcla especialmente para el disco.

No es de extrañar que me convirtiera en un fan absoluto de la banda tras escuchar este álbum ya hace unos cuantos lustros, porque el impacto que Black Celebration ejerció en mi persona, hoy en día aún resulta inmutable. Luego vinieron otros como Music for the Masses (Mute, 1988) o Violator con canciones tan soberbias como “Never Let Me Down Again”, “Strangelove”, “World In My Eyes” o la hipnótica “Policy Of Truth” (de la que, sinceramente, he perdido la cuenta de las veces que la he reproducido). Hasta 1993, Depeche Mode no publicarían la que se consideró por la inmensa mayoría de seguidores y críticos musicales como su obra maestra: Songs of Faith and Devotion, álbum con el que DM llegaron a un punto crítico en sus relaciones personales y Wilder abandonaría la banda tras los excesos de Martin y Dave con las drogas y alguna que otra actitud ególatra.

La partida de Wilder se notó de manera descomunal en las siguientes composiciones de Gore en Ultra (Mute, 1997), y empujó a la banda inglesa al borde del abismo. No obstante, la producción de Tim Simeon y la inventiva y el saber hacer de Anton Corbijn en los clips que filmó del disco, junto con algunas de las composiciones más arriesgadas de Gore en toda su discografía, basadas en la experiencia cercana a la muerte de Dave Gahan como “Barrel of a Gun”, hicieron de Ultra un epílogo perfecto para una banda que debió haber acabado con su legado ahí mismo.

No obstante, DM continuó produciendo álbumes. Exciter (Mute, 2001) fue un flojo resurgir para una banda que se había convertido en uno de los iconos fundamentales de la música pop de los ochenta y noventa. “Dream On” suena elegantemente aburrida mientras que el álbum conserva poco de lo que fueron en temas como “I Feel Loved” o “The Dead of the Night”. Su siguiente LP, Playing the Angel (Mute, 2005) fue uno de los álbumes más atractivos de su época post-Wilder (amén del imprescindible Ultra). Aparece entonces el aborrecible dúo Eigner-Phillpott que, exceptuando “Suffer Well” del mencionado álbum del ángel, han escrito algunas de las canciones más vergonzosas de la banda como “Hole to Feed” de su siguiente trabajo Sounds of the Universe (Mute, 2009). Del presente trabajo, “Wrong”, el primer single que se extrajo de él, resultó ser la canción con más alma depechera a la antigua usanza. Mención aparte merecen “In Chains” (que el propio Wilder remezcló) e “In Symphaty” que, dentro de lo que cabe son de lo mejorcito del álbum.

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«Gore parece estar atrapado en un halo de autocomplaciencia en donde se cree que todos los fans vamos a perdonarle sus fallos.»

Y llegamos ya al último trabajo de los ingleses, Delta Machine (Columbia, 2013). Han pasado ya tres años y no sé verle aún la gracia, exceptuando la canción “Alone”, una de las mejores de los últimos “depeches” que recuerda ligeramente a “Here is the House” del añorado Black Celebration. Gore parece estar atrapado en un halo de autocomplaciencia en donde se cree que todos los fans vamos a perdonarle sus fallos solo por haber firmado algunas de las canciones pop más famosas de todos los tiempos como “Enjoy the Silence” o “Personal Jesus”, ambas salidas más de las manos técnicas de Wilder y Flood que del propio Gore.

Sinceramente, me da mucha pena ver cómo se pierde una de mis bandas favoritas en sí misma: en los gestos cada vez más histriónicos y ridículos de Gahan en el escenario, en la insipidez que se ha apoderado de las canciones de Gore, en el progresivo poco interés que genera la publicación de un disco de una de las bandas de rock más importantes de todos los tiempos…