«England Is Mine»: Morrissey, antes de ser Morrissey, era aspirante a poeta…

12/05/2019
Texto por: SAS
Fotos: Honlodge Productions / Entertainment One / Cleopatra Entertainment / GEM Entertainment

¡¡ATENCIÓN: ADVERTENCIA IMPORTANTE DE SPOILERS!! ESTA ENTRADA CONTIENE INFORMACIÓN SOBRE PARTE DEL ARGUMENTO DE LA PELÍCULA.

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El filme retrata a un joven Morrissey que aún no se había convertido en el Morrissey que todo el mundo conocemos… Steve es un chico retraído, diferente e incapaz de empatizar con los jóvenes de su generación.

Morrissey, el pobre dandi

“La vida…”, escribe el aspirante a poeta al inicio de la cinta dirigida por Mark Gill, “…en su monótono sentido, vale la pena evitarla. Es la fábrica para papá y la cocina para mamá. Son discusiones en la mesa durante la cena, niños desaparecidos en las noticias. Y a través de todo esto, una sensación de que las cosas se están desmoronando lentamente…”. El aspirante a poeta no es otro que Steven Patrick Morrissey, el futuro cantante y líder de los Smiths, banda imprescindible (junto a otras como The Cure o Depeche Mode) para entender la música rock y pop de la mitificada década de los ochenta.

Pero England Is Mine (título torpemente traducido al castellano como El joven Morrissey, que no ya puestos, el resto del filme…) retrata a un joven Morrissey que aún no se había convertido en el Morrissey que todo el mundo conocemos: narcisista, pedante y genio. Steve es un chico retraído, diferente e incapaz de empatizar con los jóvenes de su generación; poco o nada atraído por las chicas y apasionado por la poesía de Oscar Wilde, por el actor James Dean y por el pop melódico de las Shangri-Las, en extremo. Ese es el momento vital del cantante, criado en Mánchester, que retrata Mark Gill en su biopic, basado parcialmente en su libro autobiográfico titulado rasamente como Autobiography.

En una escena de la película, Steve harto del fracaso, y de otras angustias vitales que le rodean, coge su máquina de escribir y la estampa contra el retrato de su idolatrado Oscar Wilde. Parece que el mundo conspire contra él, convirtiéndolo en una alma atormentada, sin comprender aún que el fracaso es la base de todo genio. Él mismo se ve como un dandi, en un barrio obrero, incapaz de encajar en ningún trabajo normal, constantemente perseguido por la vida contemplativa reservada tan solo para los poetas… Incluso un personaje le pregunta a Steve, tras darse cuenta del constante uso de su lenguaje pedante en medio de una gris, vulgar y aburrida oficina: “¿Eres de Bolton o qué, pijo…?”

Forjándose a sí mismo, una leyenda 

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Los actores Jack Lowden (a la izquierda) y Laurie Kynaston (a la derecha), interpretan, respectivamente, al cantante Morrissey y al guitarrista Johnny Marr de los Smiths.

Lo cierto es que England Is Mine resulta mucho mejor tras un segundo visionado; la secuencia en la que Lowden sale cantando como Morrissey una versión de Give Him a Great Big Kiss junto a los Nosebleeds, es la set piece alrededor de la cual gravita toda la cinta.

No hago ningún gran spoiler si digo que en esta película no encontraréis ninguna canción de los Smiths… Incluso, la única canción que suena al estilo de los Smiths al final de la película, no es ninguna canción existente en su discografía: es el mismo director de la película, tocando una pieza recreando el estilo de Marr a la guitarra, titulada “M32”. Los productores no pudieron conseguir los derechos de autor para que sonase alguna de las canciones del famoso cuarteto de Mánchester a lo largo del filme, así que tuvieron que echarle imaginación al asunto para que el biopic de Morrissey saliera adelante. Lo cierto es que la película resulta mucho mejor tras un segundo visionado, ya que se espera con impaciencia que llegue la única set piece musical donde Lowden interpreta magistralmente, cantando como Morrissey junto a los Nosebleeds, una versión de “Give Him a Great Big Kiss” de las Shangri-Las, secuencia alrededor de la cual gravita toda la cinta.

Luego, la película deambula en una colección más o menos acertada de escenas (resulta irónica aquella en la que su jefe lo pilla escaqueándose del trabajo en la azotea del edificio, escribiendo poemas, y este le espeta algo más o menos como: “¿Ya está usted escribiendo lo idiotas que le parecemos todos los demás…?”) hasta que el segundo punto climático de la cinta, que llega cuando Morrissey aparece con su típico corte de pelo con tupé, cual look roquero que lo lanzó al estrellato.

La crítica se ensañó a base de bien con la cinta de Gill, perdonándole la vida a Lowden, que interpreta de manera impecable a uno de los personajes más controvertidos y magnéticos del rock contemporáneo… Un joven realmente atormentado que asegura que “el mundo no está hecho para él”. Aquí, la importancia que tiene la madre de Morrissey en su vida, será clave para la construcción de su leyenda. Es posible que tenga que pasar bastante tiempo aún para reivindicar esta película como uno de los mejores biopics que se han hecho sobre un mito del rock (que no de una banda), por más que la mayoría solo se entesten en verle sus defectos…

Valoración global: ***1/2 (Un biopic injustamente valorado por la crítica que, seguro, se convertirá en una cult movie con el paso del tiempo).