101 canciones que TE RECOMIENDO escuchar antes de morir… (parte 1)

20/10/2018
Texto por: SAS
Vídeos: © Todos con licencia de YouTube

Se han puesto muy de moda los interminables listados “1001” o “101”, como por ejemplo, 1001 películas que hay que ver antes de morir (Ed. Grijalbo, 2004), 1001 discos que hay que escuchar antes de morir (Ed. Grijalbo, 2005) y, por su supuesto, no podía faltar 1001 canciones que hay que escuchar antes de morir (Ed. Grijalbo, 2011). Dejando a un lado estas selecciones de películas, discos o canciones que, bajo mi punto de vista pueden ser más o menos acertadas (sé de lo que hablo: me he ojeado los tres), no voy a negar que me pone un poco “nervioso” la conjugación del verbo “haber” en la redacción de los títulos de estos libros. Por descontado, los autores parten de la base de que los listados no son una obligación sino una recomendación para los neófitos en estas materias. Entonces, si esto es así, ¿por qué no mejor conjugar el verbo “recomendar”?

A continuación, me dispongo a “recomendar” brevemente al posible lector/a de esta entrada, una selección de las 101 canciones que, bajo mi humilde punto de vista como consumidor y crítico musical, recomiendo escuchar alguna vez antes de morir (aunque, casi siempre, la muerte no espere a nadie…) Nota importante: Las canciones no están ordenadas ni cronológicamente ni por preferencia, todas tienen su misma importancia y mérito en mi particular valorización. Empecemos pues, técnicamente, por el final:

101) “Everything Counts” (versión del 101) de Depeche Mode. Para guiñarle el ojo a este número mágico, ¿qué mejor que con “Everything Counts” del mítico álbum en vivo grabado en Pasadena 101 de los dioses del techno-pop (género casi inventado por ellos mismos) Depeche Mode? La canción es uno de los primeros himnos de los Basildon, cuando el mítico multinstrumentista Alan Wilder aún estaba aliado con ellos (y lo cierto es que se le echa muchísimo de menos en los últimos álbumes de los Depeche…) Es una canción perfecta para aficionarse a ellos, rítmica e irónica, tal cual eran ellos por aquella época de 1983 en donde, de paso, critican hábilmente la industria discográfica realizando un perfecto y pegadizo estribillo “everything counts in large amounts”, es decir, “todo cuenta en las grandes cuentas”.

100) “Back Door” de Clan of Xymox. Los neerlandeses Clan of Xymox, pioneros de la darkwave (u ola oscura de los 80), publicaron en 1986 una de sus obras magnas: Medusa. En este Lp encontramos piezas tan dramáticas y potentes como “Michelle”, “Louise” o sus dos “Theme” pero, sin duda alguna, tan solo cuando llega el final del álbum y suena “Back Door” es cuando el álbum llega a su verdadero apoteosis. Roony Moorings, cantante y líder de los Xymox, entona tan gravemente los versos de una canción que habla de fracasos vitales, “I’m weary of days and hours/Desires, dreams and powers” (“Estoy cansado de días y horas/Deseos, sueños y poderes”) que parece envolver al oyente en una cómoda angustia hacia el final del mundo…

99) “Apocalypse” de Cigarettes After Sex. Una de las bandas “indies” que, actualmente, lo están “petando” más son los tejanos Cigarettes After Sex, con una especie de dream pop, shoegaze y ambient pop que bien puede hacer de banda sonora de nuestros encuentros amorosos y sexuales con nuestra pareja o bien, en solitario… Con tan solo su elepé homónimo publicado hasta el momento, destaca entre todas la canción “Apocalypse”, y no precisamente por ser apocalíptica como su propio nombre indica, sino por ser una balada de lo más tórrida posible. Además, la andrógina voz de Greg Gonzalez nos remite hacia estadios cercanos a lo que vulgarmente se ha denominado como ‘nirvana’.

98) “Disappointment” de The Cranberries. La malograda Dolores O’Riordan fue una de las grandes voces de la música indie de los años 90. Tal lo demuestra mayormente los dos primeros álbumes publicados con su banda de siempre, The Cranberries. En su segundo trabajo, y mi favorito entre todos, No Need To Argue de 1994 (el que contenía la poderosa “Zombie”) hay una canción titulada “Disappointment” (Decepción) que bien podría pasar desapercibida entre todas las buenas piezas que contiene el álbum. Pese a ello, esta fue con la que precisamente me enamoré de la banda (hasta tener la gran suerte de poderlos ver en directo en 2012, durante su gira del álbum Roses). Etérea y lisérgica, “Disappointment” aparece del infinito y deambula por estados mentales con subidas y bajadas hasta volverse a perder en el limbo. Una verdadera obra maestra de los irlandeses que, sin duda, será una de sus grandes olvidadas con el amargo paso de los años.

97) “Cantara” de Dead Can Dance. Los aficionados a los que dieron forma al darkwave neo-clásico, Dead Can Dance (DCD), estamos de enhorabuena ya que los australianos publicarán Dyonysus durante este 2018 tras seis de silencio y, asimismo, darán comienzo a una nueva gira mundial con parada en nuestro país (a la que, por cierto, ¡asistiré con gran ilusión!). Retrocediendo unos cuantos años atrás, en 1987, Brendan Perry y Lisa Gerrard, los sempiternos componentes de DCD, publicaron una de sus mejores obras musicales: Within the Realm of a Dying Sun, obra catalogada de interés para todos los aficionados al rock gótico. En ella se encontraba esta “Cantara”, una de las pocas que aún conservan entre su repertorio de sus primeros años, la cual es una de las proezas vocales a las que Gerrard nos tiene acostumbrados, con un fondo musical del medievo parido por el talento de Brendan Perry.

96) “One Hundred Years” de The Cure. Entre uno de mis álbumes idolatrados de todos los tiempos, se encuentra el Pornography de los Cure, la obra magna del pesimismo, del nihilismo y de la depresión ideada por Mr. Robert Smith, el eterno adolescente de pelos cardados y labios de carmín. Más allá de la parodia que se ha hecho de él (y en eso los de Muchachada Nui tuvieron mucho de culpa) en el elepé de 1982, Smith a la voz y a las guitarras junto a Simon Gallup al bajo y a los teclados y Lol Tolhurst a la batería, pretendieron musicalizar sus frustaciones vitales y abrieron el disco donde muchos otros grupos hubieran acabado. “One Hundred Years” (Cien años) es una de las odas más grandes a la angustia y al dolor jamás compuestas en la historia del rock and roll.

95) “The Prophet’s Song” de Queen. El barroquismo sonoro de Queen quedó ampliamente demostrado en esta canción de 1975 perteneciente al álbum A Night at the Opera que llevó por título “The Prophet’s Song” (La canción del profeta), una especie de canto mesiánico con tintes de ópera bufa que fue, a mi juicio, muy superior a su archiconocida “Bohemian Rhapsody”, también perteneciente al mismo Lp. En esta canción profética, Freddie Mercury multiplica su voz hacia el infinito forzando magistralmente la técnica musical del momento (no olvidemos que estamos hablando de mitad de los años 70) hacia cotas de un surrealismo sonoro apabullante.

94) “Entre dos tierras” de Héroes del silencio. La quintaesencia del famoso grupo de rock duro español fue esta canción que se incluyó en su segundo y alabado trabajo Senderos de traición. En ella, y en su polémico videoclip (que a día de hoy sería impensable en realizar, ya que bien parece una apología a la violencia de género) los Héroes: Enrique Bunbury (voz), Juan Valdivia (guitarra), Joaquín Cardiel (bajo) y Pedro Andreu (batería) endurecieron el sonido con el que se dieron a conocer en su primer Lp El mar no cesa a la par que Bunbury, como el letrista oficial de la banda, intensificó su imaginería poética en la parte lírica de la canción. Todo ello dio como resultado un himno no solo de los Héroes, sino del pop español de los años 90.

93) “Second Skin” de The Chameleons. Hablando aún de los Héroes del silencio, alguna vez he leído a Bunbury citar a The Chameleons como inspiración directa para crear sus propias canciones. Y es que el desconocido grupo de Middleton (Inglaterra) y liderado por el bajista Mark Burgess, The Chameleons fue uno de los peores valorados por la crítica y el público en general de su época, que obviaron canciones como “Second Skin” con un potencial tal como para llenar estadios enteros. La verdad es que las doce atmosféricas canciones que integran el primer álbum de la banda, Script of the Bridge nada tienen que envidiarle a otras de coetáneos suyos como U2, Simple Minds o The Cure. La letra de “Second Skin”, además, es sugestiva y tal puede hablar del proceso de creación artística como de algún “chute” del propio Burgess…

92) “The Party’s Over” de Talk Talk. En los albores de la new wave británica (la época del ‘Naranjito’ para los que tenemos ya unos añitos y ‘fuimos a la E.G.B.’) surgió un grupo imposible de clasificar llamado Talk Talk, con fuertes influencias del synth pop de principios de los 80 pero que evolucionaron cada vez más hacia los límites de lo que podría considerarse como ‘minimalismo musical’ (oigan la canción “Eden” y sabrán a lo que me refiero). Antes de sus grandes hits, los que todo el mundo tatarean como “Living in Another World” o “It’s My Life”, Mark Hollis y su cohorte de músicos ya habían parido una sensacional canción que jamás se convirtió en un mega éxito, aunque tenía cualidades de sobra como para haberlo sido. “The Party’s Over”, la homónima de su primer Lp, es una especie de canto al proceso de maduración vital, teñido de dramatismo y de teclados orientales, cuasi hipnóticos. Fue una obra de arte superior a todas las que hicieron posteriormente.

91) “Stella Was a Diver and She Was Always Down” de Interpol. Es innegable el atractivo sexual que el cantante, guitarrista rítmico y letrista de Interpol, Paul Banks despierta entre sus fans (sobre todo entre el público femenino…) Circulan por internet varias historias sobre las mujeres que han pasado por la vida de Banks, y sobre la Stella a la que refiere el título de la canción quizá sea una prostituta de la que Banks se enamorara en su juventud. De lo que no hay que especular es de la calidad lírica y musical de la canción siendo, a mi juicio, una de las mejores del ya insuperable disco debut de los neoyorquinos, Turn On the Bright Lights. Cuenta, además, con el atractivo de tener aún a Carlos Dengler tras el bajo antes de su marcha del grupo en 2010. Sam Fogarino a la batería y Daniel Kessler a la guitarra líder acaban de construir un tema tan pegadizo como mordaz. Una joya de Interpol siempre a tener en cuenta entre su repertorio.

90) “Out of Grace” de The Essence. Entre los grupos que vivieron a la sombra de tótems musicales del rock gótico como The Cure, Depeche Mode o Joy Division, había un buen puñado, quizás no considerados lo suficientemente famosos, aunque no menos importantes. Este fue el caso de The Essence, una banda mal llamada ‘clónica’ de los Cure, y digo mal llamada no como crítica sino como elogio. El grupo liderado desde sus principios por el neerlandés Hans Diener, tiene un buen número de canciones como para ser considerado de relevancia histórica en el terreno de la darkwave, sobre todo en España donde gozaron de una aceptación espectacular con su single “A Mirage” (Un espejismo) en 1987 cantado en español. No obstante, si tuviera que quedarme con alguna entre todas las de su extensa discografía, quizás sería con esta “Out of Grace” del Lp Nothing Last Forever de 1991, una canción romántica y melancólica, no muy alejada a lo que yo considero como ‘la perfecta canción pop’.

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