101 canciones que TE RECOMIENDO escuchar antes de morir… (parte 8)

27/07/2026
Texto por: SAS
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A continuación, me dispongo a seguir con el listado 101 canciones que TE RECOMIENDO escuchar antes de morir… (parte 7), una selección de las 101 canciones que, bajo mi humilde punto de vista como consumidor y crítico musical, recomiendo escuchar alguna vez antes de morir. Nota importante: Las canciones no están ordenadas ni cronológicamente ni por orden de preferencia, todas tienen su misma importancia y mérito en mi particular valoración.

29) «Gloria» de U2. Una de sus canciones más menospreciadas de su LP más menospreciado, October (1981, Island Records). «Gloria» es un canto casi eclesiástico con guitarras y ritmo post-punk de los irlandeses, U2. Muchos seguidores de la banda criticaron duramente que Bono y los suyos (todos menos el bajista Adam Clayton) se meterieran en un grupo cristiano carismático (lo que muchos entenderían por una secta…). La tensión entre algunos miembros de la banda sobre este aspecto, unido a la presión de tener que componer nuevo material a una velocidad de infarto dio como resultado uno de los álbumes más gloriosos y menos entendidos de la discografía de U2. Mientras otros ven el cénit de la banda en álbumes como The Joshua Tree (1987, Island) o Achtung Baby (1991, Island), el que escribe estas líneas siempre se decantará por la belleza pura de October o por la rabia juvenil de War (1983, Island), otro de sus mejores discos de estudio.

28) «Nothing’s Changed» de Chris Isaak. El mítico crooner californiano, reverenciado por el mismísimo cineasta David Lynch en su filme de 1990, Corazón salvaje con su archiconocida «Wicked Game», tiene otras tantas canciones tan o más mórbidas como mencionada. Ésta «Nothing’s Changed» («Nada ha cambiado») es un buen ejemplo de otra canción típica del estilo de Chris Isaak y que, quizás, no haya gozado del éxito de la anterior, simplemente por el hecho de no haber sido apadrinada por Lynch en su momento… De todas maneras, esta balada oscura, perteneciente a su tercer trabajo de estudio, Heart Shaped World (1989, Reprise Records) nada debe envidiarle a «Wicked Game». En «Nothing’s Changed», Isaak toca uno de sus temas predilectos, el amor y el desamor. Aunque aparentemente suene desesperanzadora, la letra alberga sentimientos de amor correspondido. «Kings Of The Highway», «Blue Spanish Sky» y la mencionada «Nothing’s Changed» son la quintaesencia del mejor disco de Chris Isaak.

27) «Down the Waterline» de Dire Straits. Aunque estuve equivocado durante casi toda mi vida, «Direcciones opuestas» no era el grupo que Mark Knopfler formó en 1977 con su hermano David a la guitarra rítmica, John Illsley al bajo y Elija Withers a la batería, sino que la banda, en realidad, se llamaba «Situación desesperada». Los británicos se dieron a conocer por una especie de amalgama de rock & roll, blues, roots rock y rock progresivo. Y, a pesar de que Knopler y los suyos, triunfaron con la archiconocida «Sultans of Swing», en este álbum debut, el homónimo Dire Straits (1978, Vertigo Records), había otra canción que a mí siempre me gustó más oír: «Down the Waterline», tema que ya introduce la manera característica de puntear la guitarra de Mark Knopfler, y que evoca imágenes vividas por el cantante con uno de sus primeros amores. Una canción con una nostalgia especial, que suena a amor veraniego bajo las estrellas, tumbado en la playa revolcándote con la chica de tus sueños…

26) «Under The Milky Way» de The Church. El continente australiano ha dado siempre grandes nombres propios de la historia del rock y del indie. AC/DC, Crowded House o INXS son solo algunos de ellos. Pero, sin duda alguna, una de las mejores bandas australianas para mí siempre será The Church con Steve Kilbey como bajista, cantante principal, líder y letrista. Su fuerte componente místico y espiritual en sus composiciones dieron sus mejores resultados en temas únicos como «Reptile», «Myrrh» o, sin ir más lejos, en esta misma «Under The Milky Way», canción compilada en su quinto elepé, Starfish (1988, Mushroom/Arista Records). La carga de misticismo y trascendencia espiritual es ciertamente importante en versos como: «Y es algo bastante peculiar/Algo que brilla y es blanco/Te trae aquí a pesar de tu destino/Bajo la Vía Láctea esta noche». El mágico guitarreo se esparce como un hechizo a lo largo de una canción que los críticos especializados musicales no dudaron de calificar como «neopsicodelia». La canción se popularizó mayormente sirviendo como parte en la soundtrack de la película de culto, Donnie Darko (2001, dir. Richard Kelly), lugar donde servidor la conoció y, desde ese momento, nunca dejó de acompañarme.

25) «Love on a Real Train» de Tangerine Dream. A medio camino entre un tema pop y un soundtrack nos encontramos con esta elegante e increíble melodía compuesta ex profeso para la banda sonora de la película Risky Business (1983, dir. Paul Brickman). Como sucedía con «Crockett’s Theme» de Jan Hammer (analizado en el listado 101 canciones que TE RECOMIENDO escuchar antes de morir… (parte 5), esta es una pieza instrumental que va más allá del medio original para el que fuera compuesta, convirtiéndose en una ‘canción’ con entidad musical propia (y escribo ‘canción’ entrecomillada porque aquí no hay letra ni voz, solo música y melodía). La ‘canción’ se compuso con el director y el productor in situ que, tras llegar al estudio de grabación de Berlín y escuchar lo que habían compuesto los tres miembros de Tangerine Dream —por aquel entonces, Edgar Froese, Christopher Franke y Johannes Schmoelling— deshecharon ese material por no agradarles a ninguno de los dos. Los miembros de Tangerine Dream, bastante desmotivados, improvisaron entonces algunas bases electrónicas delante de los productores, siendo una de ellas la futura «Love on a Real Train». Cuando el director Paul Brickman la escuchó, al instante les dijo a los músicos que era precisamente eso lo que iba buscando. El corte musical se inserta en la famosa secuencia sexual entre Tom Cruise y Rebecca de Mornay en el vagón de un metro.

24) «What Else is There?» de Röyksopp. Svein Berge y Torbjørn Brundtland son dos músicos y compositores noruegos de música electrónica, ambient music y minimalismo. Ambos formaron en 1998 un dueto conocido como Röyksopp, cuyo inclasificable estilo podría definirse como una heterogénea mezcla de casi todos los estilos de la electrónica, con especial importancia del downtempo y del pop hipnagógico. En este último estilo musical podríamos ubicar el tema que a continuación os propongo: «What Else is There?» de su segundo trabajo de estudio, The Understanding (2005, Wall of Sound), cantado ni más ni menos que por Karin Dreijer (conocida también como Fever Ray), ex-integrante del famoso dueto electrónico sueco, The Knife. En esta hipnótica canción repleta de riffs vaporosos de guitarras y rítmica lisérgica, cual si de una experiencia LSD musical se tratase, el oyente discurre por amplios paisajes sonoros mientras Dreijer recita el estribillo y los versos de la canción casi a modo de mantra. La letra abstracta evoca invisibilidad y soledad existencial, y cómo el individuo permanece solo ante el caos circundante, tal y como nos presenta el surrealista clip de la canción filmado por el realizador danés, Martin de Thurah con esas enormes casas flotantes. Todo aquí es sublime.

23) «On the Beach» de Chris Rea. Y si antes hemos hablado de amores de verano con una canción como «Down on the Waterline» de Dire Straits, qué mejor que continuar con ese maravilloso sentimiento estival y con una canción que lo retrata tan bien como «On the Beach» del legendario guitarrista británico Chris Rea… Este es un tema que durante mi adolescencia tardía escuchaba cada verano mientras paseaba con mi antiguo Mp3 por la playa de mi localidad —por cierto, ¿qué se habrá hecho de aquel cacharro electrónico…?— Este es un medio tiempo elaborado a base de progresiones de riffs y solos guitarrescos bluseros que Rea se marca de principio a fin de la canción. La elegancia y el buen gusto de «On the Beach», perteneciente a su disco homónimo de 1986, publicado por Magnet Records, siempre me hace recordar aquellos últimos veranos antes de afrontar la edad adulta. Tengo que comentar, para rematar esta reseña, que la canción se grabó de nuevo años después más acelerada popularizándose aún más, pero nunca sonó tan bien como su versión original de 1986.

22) «Mexican Moon» de Concrete Blonde. Hollywood, además de ser el hogar de las estrellas del antiguo celuloide, también fue la cuna de algunos de los grupos de lo más interesante en cuanto a la escena norteamericana del indie rock se refiere como lo fueron Concrete Blonde, una brillante mezcolanza de hard y gothic rock con tintes de soft rock y rock chicano, y de talante orgullosamente alternativo. Ésta es una banda de hombres liderada por una mujer, Johnette Napolitano (bajo), de voz portentosa e imparable. James Mankey (guitarra) y Harry Rushakoff (batería) completan el trío fundacional que, a pesar de haber comenzado su carrera en 1982, no editaron su primer LP homónimo hasta 1986 —título que fue sugerido por el mismísimo Michael Stipe, líder y vocalista de R.E.M.— «Mexican Moon», canción contenida en su elepé homónimo de 1993, fue editada por uno de los mayores sellos independientes yankis como I.R.S. Records (absorvido en 2015 por Universal Music). El atractivo que radica en esta canción es su sugerente mezcla entre música típica chicana y el rock gótico. La sensualidad de la pieza, además, está inspirada en un affaire amoroso real que la propia Napolitano tuvo en México. Lástima que este grupo, desbandado en 2012, no obtuvieran el éxito masivo que, muy problablemente, se merecieron.

21) «Once in a Lifetime» de Talking Heads. Si «Psycho Killer», single compilado en el mítico LP debut, Talking Heads:77 (1977, Sire Records) marcó un hito tanto en la carrera de la banda como en el rock de los tardíos 70 —cuando absolutamente nadie tenía puñetera idea de lo que David Byrne y los suyos estaban haciendo en el mundo de la música—, «Once in a Lifetime» marcó otro de iguales o mayores características. La canción contenida en su obra maestra, Remain in Light (1980, Sire Records) fue el cuarto de sus cortes, en una progresión cada vez más sombría dentro de su setlist… Esta «Once in a Lifetime» («Una vez en la vida»), que inauguraba la cara B del vinilo, reflexionaba de una manera jocosa y mordaz sobre la rutina y el absurdo devenir de la existencia humana. Byrne entona los versos a modo de presentador de televisión enloquecido, cual si de un spot publicitario agresivo se tratase (como denota su estresante videoclip dirigido por el mismo Byrne junto a la coreógrafa Toni Basil). El ritmo catchy de la canción la convirtió en una de las utilizadas de la banda en infinidad de anuncios publicitarios, tráilers y películas.

20) «Say Hello and Wave Goodbye» de Soft Cell. Y para acabar el listado de hoy, qué mejor que con un himno del synthpop, concretamente de la primera oleada de la new wave de los años 80 como «Say Hello and Wave Goodbye» de los británicos Soft Cell. El duo formado por Marc Almond y Dave Ball –este último, que nos dejo recientemente en 2025– fueron de los más famosos por ahí en las islas británicas, posiblemente junto a OMD (Orchestral Manoeuvres in the Dark), Yazoo! y los Pet Shop Boys. Los que aquí comentamos hicieron un delicioso tipo de pop sintético (elaborado en su totalidad con cajas de ritmos y sintetizadores de última tecnología por aquel entonces) mezclando algo de techno jazz primerizo y música de cabaret en sus composiciones, dando como resultado un pop melancólico cuyas temáticas se centraron en los bajos fondos londinenses del Soho (precisamente donde el duo Almond-Ball vivía por aquellos días de su juventud). Centrándonos un poco en esta trágica balada technopop, «Say Hello and Wave Goodbye» nos habla del final de una relación amorosa con una lírica trágica y desdeperada, cuya melodía suena igual de dramática que la letra. La historia de la pareja que se rompe en el Club Pink Flamingo es la misma historia que la mayoría de nosotros hemos experimentado en alguna de nuestras correrías nocturnas en cualquier pub o discoteca de turno: corazones destrozados y sentimientos para el arrastre. Toda una oda a los desamores que han pasado por nuestras vidas. Como curiosidad decir que el protagonista del videoclip fue el mismo integrante de la banda, David Ball (RIP, 1959-2025).

¡Hasta el siguiente listado!

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