«Los archivos secretos de LucasFilm Games». Segunda parte: Los simuladores (1985-1989)

08/10/2026
Texto: Manuel Juan Segura
Fotos: © LucasFilm Games / Disney

«Lo que más me emociona de programar un videojuego es ver cómo cobra forma, retroceder y exclamar: «¡Está vivo!»». Larry Holland 

Después de cierto tiempo (tanto como cuatro años y pico, no nos preguntéis por qué tanto…), decidimos continuar dando forma a esta serie de entradas en nuestro weblog donde queremos repasar brevemente la historia de una empresa mítica y que realmente sabían programar videojuegos igual de míticos: nos estamos refiriendo, cómo no, a Lucasfilm Games que, además de aventuras gráficas de calidad como repasamos en la anterior entrada, también supieron hacer unos simuladores igual de brillantes.

Para ello, le hemos pedido a un verdadero experto en videojuegos como lo es Manuel Juan Segura, el cual tenemos el honor que sea el autor de nuestra particular colección de libros sobre videojuegos de la era de los microordenadores de 8 bits como lo es la serie de Aquellos maravillosos píxeles (algunos de ellos aún disponibles en nuestra tienda online), que confeccionase la parte dedicada a los simuladores ‘de la Lucas’ (como solíamos referirnos a esta entrañable compañía de videojuegos durante nuestra juventud —ahora tocaría soltar una lagrimita todos los que sepamos quién eran Espinete y Don Pimpón…—).

En este particular género de videojuegos (los simuladores) tuvo especial relevancia un nombre propio dentro de la empresa de Lucasfilm Games, Larry Holland. Así como Ron Gilbert siempre será recordado por sus ingeniosas aventuras gráficas, Larry Holland destacó como programador de simuladores de vuelo, primeramente en recreaciones de legendarias batallas aéreas como en Their Finest Hour: The Battle of Britain (1989) o Secret Weapons of the Luftwaffe  (1991) para luego regalarnos juegazos ambientados en el universo de Star Wars como X-Wing (1993) o TIE-Fighter (1994). Pero ésa será otra historia…

¡Pelotas fuera!: Ballblazer (1984/85, Epyx), el primer ‘simulador’ de LucasFilm Games

Ballblazer surgió de la alianza de Lucasfilm Games con la todopoderosa Atari que dominaba gran parte del mercado…

Cuando LucasFilm Ltd. decidió que su empresa trabajara por cuenta propia en el mundo de los videojuegos encontró un valioso aliado, que por aquella época dominaba gran parte del mercado en el sector, hablamos de la todopoderosa Atari. 

Fruto de esta alianza nació un pequeño huevo, ¿habéis visto alguna vez uno de esos huevos que sale con dos yemas? Pues este huevo eclosionó formando dos obras maestras de los videojuegos; Ballblazer (1984/85) y Rescue on Fractalus (1985). 

Ballblazer se programó originalmente para la consola Atari 5200, una de las consolas más icónicas de la empresa estadounidense. Seguidamente se relanzó para el resto de ordenadores y consolas Atari (Excepto Atari 2600). Debido al éxito inmediato, el juego fue adaptado a casi la totalidad de máquinas de 8 bits de la época como Amstrad, Spectrum, Commodore, MSX y hasta una versión licenciada para Pony Canyon para la consola Nintendo Entertainment System. 

El juego es un simple pero adictivo deporte futurista en el que dos droides compiten uno contra otro en un juego con aires de fútbol, rugby y baloncesto (todo ello mezclado y batido hasta crear una masa homogénea llamada «Ballblazer»). 

La mayor diversión de este original videojuego es, sin duda, la posibilidad de jugar contra la máquina o contra un jugador humano (o extraterrestre, según se vea). El caso es que la diversión sigue al encontrarnos con una pantalla dividida con vista en primera persona en la que se muestra nuestra visión de campo y la del oponente. 

El objetivo del juego es hacernos con la bola que se pone en juego e intentar colarla entre dos postes que están en el extremo opuesto de nuestro campo. El tanteo depende de la distancia en la que se marque el gol; varía entre 1, 2 y 3 puntos. Si un jugador llega a los 10 puntos, gana el partido. En caso de que se agote el tiempo y haya un empate, el juego se decide con la muerte súbita, algo así como cuando jugábamos al fútbol en la calle y las mamás nos llamaban a cenar, el partido se decidía por “el que marque gana”. 

Cuidado con el Jaggi… Rescue on Fractalus! (1985, Epyx)

El videojuego que George Lucas no quiso licenciar con la marca Star Wars…

Rescue on Fractalus! nació junto a Ballblazer y es una de esas joyas que hicieron historia, ya que se convirtió en uno de los primeros simuladores de vuelo puramente arcade. Al igual que Ballblazer, este videojuego fue lanzado inicialmente para la consola Atari 5200 y portado poco después al resto de ordenadores y consolas de la época. Rescue on Fractalus! Usó la técnica de formar el entorno gráfico mediante fractales (de ahí el nombre del planeta), los cuales forman un paisaje con montañas mediante esta especie de ‘Doritos amorfos’. Este método de grafismo quedó muy resultón, creando una atmósfera bastante creíble para la época y disfrutar pilotando el Valkyrie, que así se llama el caza espacial con el que intentaremos rescatar a nuestros compañeros derribados por los Jaggis (una especie de alienígenas malotes con los que nos toparemos a lo largo del simulador…).

El juego va más allá de ser un simple simulador de nave espacial machaca-marcianos, ya que nuestra misión no se centra exclusivamente en exterminar invasores galácticos, sino que nuestro propósito es intentar localizar y rescatar a los compañeros que se han adentrado en el planeta cuyos cazas han sido derribados. Aunque el simulador es muy del género arcade (quiero aclarar con esto que no es un simulador puro en el que se requiere cierto conocimiento en el pilotaje de aviones u otras naves complejas, vamos, que es volar al alcance de cualquiera) hay acciones que debemos realizar como aterrizar o afractalurizar en este caso, para que los pilotos extraviados puedan subir a la nave. Para que los pilotos puedan acceder al Valkyrie, tendremos que desactivar los escudos de la nave y el pequeño detalle de apagar los motores para no convertir a los pilotos en barbacoa de fin de semana… ¿Así de sencillo? Pues va a ser que no, puesto que los Jaggis tienen cañones antiaéreos distribuidos y ocultos por las escarpadas montañas y en los niveles de más dificultad utilizan también una especie de platillos volantes kamikazes.

Rescue on Fractalus! discurre entre misiones diurnas y nocturnas, en ambos casos, siempre hay que vigilar factores de la nave, como la altura de vuelo y el combustible. Este último se consigue cuando rescatamos a compañeros caídos (por lo visto van equipados con latas de gasoil o keroseno, o lo que gaste la dichosa nave…). Hay que destacar genialidades añadidas por el mismísimo George Lucas como cuando vamos a rescatar a un compañero, hay veces en que los Jaggis se disfrazan de humanos e intentan entrar y sabotear nuestra nave. El caso es que podemos abrir o no las compuertas del caza. Tanto si es un enemigo o compañero, si no abrimos las escotillas veremos una divertida escena, golpeando nuestra nave hasta perder el oxígeno y morir lentamente en el caso de un compañero o maldiciéndonos aporreando con pura frustración los cristales de la Valkyrie por algún Jaggi enfurecido.

Por último, es interesante apuntar que Rescue on Fractalus! iba a licenciarse con la marca «Star Wars» pero George Lucas finalmente declinó hacerlo, ya que a mediados de la década de los ochenta, LucasFilm tenía otro modelo de negocio: en lugar de ‘fabricar’ sus propios videojuegos mandaba a otros hacerlos, algo que, sin duda, cambió radicalmente a principios de los noventa…   

PHM Pegasus (1986, Electronic Arts), o ‘hundir la flota’ versión LucasFilm

PHM Pegasus fue un gran paso en el ámbito de simuladores navales y abrió el camino a cientos de juegos de su clase hasta llegar a día de hoy.

En esta ocasión, LucasFilm Games se pone en manos del gigante informático Electronic Arts para crear un espectacular simulador naval con el famoso hidrofoil (hidroalas) PHM Pegasus de la armada estadounidense como reclamo principal del videojuego.

PHM Pegasus es un avanzado simulador en el que, a parte del citado hidroalas, también pilotaremos helicópteros Seasprite, Seahawk y otros barcos convoy, lo que hace del juego un variado sistema de simulación. Hay que destacar que este simulador fue el ‘culpable’ de que LucasFilm Games superara por primera vez las 100.000 copias en ventas, lo que supuso un gran impulso para la compañía y sus futuras producciones. También cabe resaltar que la compañía consultó en numerosas ocasiones a un conocido fabricante de hidroalas para que no hubiera fallos en el comportamiento del simulador.

Una vez metidos en harina, PHM Pegasus nos ofrece gran variedad de misiones que transcurrirán en lugares como el Golfo Pérsico, el Mediterráneo Oriental, el Caribe y el Golfo de Sidra. Manejaremos tres tipos de vehículos; el hidroala USS Pegasus PHM-1, los helicópteros Kaman SH-2 Seasprite y el Sikorsky MH-60 Seahawk y algunos barcos tipo convoy para realizar las complejas misiones del juego.

Los escenarios que nos ofrece el juego serán misiones de vigilancia con toma de fotografías al enemigo, escoltar naves aliadas y, por supuesto, localización y ataque a la flota enemiga.

En principio, PHM Pegasus fue creado para ordenadores PC-DOS, pero finalmente se decidió lanzar también para plataformas de 8 bits como Amstrad CPC, ZX Spectrum, Commodore 64 y Apple II.

Finalmente, hay que mencionar que, en 1986, los simuladores navales eran muy escasos y en la mayoría de los casos, bastante simples, por lo que hay que destacar que PHM Pegasus fue un gran paso en el ámbito de simuladores navales y abrió el camino a cientos de juegos de su clase hasta llegar a día de hoy.

Strike Fleet (1988, Electronic Arts): ¡los navíos contraatacan!

Strike Fleet supera en casi todo a su predecesor, ya que el manejo de la flota requiere utilizar prácticamente la totalidad del teclado…

PHM Pegasus fue todo un éxito, pero Lucasfilm y EA se propusieron que se podía hacer mucho mejor, y el resultado fue Strike Fleet (1988), la secuela no oficial (puesto que EA nunca confirmó que fuera la segunda parte del Pegasus). En este nuevo simulador controlamos a la flota estadounidense o a la británica a través de 10 campañas (12 en PC-DOS) en las que tendremos como enemigos a los argentinos, soviéticos e iraníes.

Se recrean escenarios históricos como la Guerra de las Malvinas, ataques soviéticos a Trondheim o posibles teatros de guerra como una futura tercera entrega mundial e incluso famosos conflictos en el Golfo Pérsico y Kuwait.

Strike Fleet supera en casi todo a su predecesor PHM Pegasus, ya que el manejo de la flota requiere un complejo sistema con un comportamiento bastante realista para la época. Así mismo, se necesita bastante pericia y dotes de táctica de guerra para superar las misiones requeridas y evitar ataques suicidas. Antes de jugar tendremos que familiarizarnos con los controles, ya que el simulador utiliza prácticamente la totalidad del teclado. Esto en un principio se puede hacer algo cuesta arriba si no estamos acostumbrados a manejar este tipo de juegos.

Strike Fleet fue lanzado inicialmente para los ordenadores Apple II y Commodore 64. Un año más tarde llegó a los PC con sistema DOS y finalmente, en 1991, llegó con muchas mejoras gráficas y sonoras a los exigentes ordenadores Commodore Amiga y Atari ST.

El juego fue elogiado por la crítica especializada obteniendo muy altas puntuaciones en la prensa de la época siendo felicitando una vez más el excelente trabajo del tándem Lucasfilm-Electronic Arts ante lo que podría ser considerado en aquellos años como el simulador naval definitivo.

Battlehawks 1942 (1988, Totally Games), la guerra pasa a los cielos

En Battlehawks 1942 empezamos directamente en la acción de vuelo, saltándonos el tedioso despegue («mancos» nos llamaban…). 

En 1988 Lucasfilm sigue surcando los mares, pero esta vez pilotando los aviones de combate más famosos de la Segunda Guerra Mundial, más concretamente en la que fue la Guerra del Pacífico. Battlehawks 1942 es la primera entrega de la famosa trilogía de simuladores de vuelo de la segunda guerra mundial protagonizados por Lucasfilm con su nuevo socio, Totally Games.

En esta ocasión nos pondremos a los mandos de los seis míticos aviones de guerra más destacados en la WW2, como los cazas F4F Wildcat y el Mitsubishi Zero, los bombarderos torpederos TBF Avenger y el Nakajima B5N, y los bombarderos en picado Douglas Dauntless y Aichi Val. Como se puede observar, son dos aviones de cada clase, uno por parte estadounidense y el otro del lado japonés.

Battlehawks 1942 recrea principalmente la Guerra del Pacífico en la que destacan las cuatro batallas clave del conflicto y en las que participaremos en primera persona. Empezaremos por la Batalla del Mar de Coral, la famosísima batalla de Midway, la Batalla de las Islas Salomón y, finalmente, la Batalla de las Islas Santa Cruz.

Metidos ya en el juego, nos encontramos con los paneles de control del avión, en el que el instrumental es bastante básico (cosa normal para la época, ya que estos aviones fueron diseñados exclusivamente para las batallas), eso sí, el control del avión mediante el teclado será bastante complejo. Disfrutaremos de varias vistas desde el avión, tanto frontales como traseras y laterales para tener una sensación completa de estar dentro de la aeronave. A diferencia de otros simuladores, nos saltamos el tedioso paso de los despegues y aterrizajes y empezamos directamente en la acción de vuelo.

Mucha gente se frustra ante este tipo de simuladores (me incluyo en ellos), ya que no somos capaces de poner a volar un avión en condiciones y no conseguimos pasar de la pista de despegue («mancos» nos llamaban, pero ponte tú a hacer despegar un bombardero de la Segunda Guerra Mundial…).

En este simulador no necesitaremos mapas, ya que directamente entramos en la zona de conflicto y con el radar del avión los enemigos serán fácilmente localizables. Nuestros enemigos serán aviones del bando contrario y barcos torpederos y normalmente iremos acompañados en el vuelo por otros aviones aliados.

El sonido y los gráficos son bastante simples, pero a su vez dejan un amplio margen de visión y fácil localización de los enemigos, por lo que hace que Battlehawks 1942 sea un simulador bastante atractivo, especialmente para los que prefieren la acción.
Esta primera entrega de la trilogía deja muy buen sabor de boca tanto en la crítica como en los jugadores y abre las puertas a nuestro siguiente juego que trataremos en esta entrada…

Their Finest Hour: The Battle of Britain (1989, Totally Games), sobrevolando la Inglaterra de la WWII   

En el juego pilotaremos aviones tan conocidos como el Spitfire o el Hurricane entre otros muchos…

Más conocido como Battle of Britain, esta segunda entrega de la trilogía de Lucasfilm Games mejora prácticamente en todo a su predecesor y nos mete de lleno en un complejo simulador de vuelo en el que participaremos en la famosa Batalla de Inglaterra, donde la RAF y la FAA defendieron a los ingleses de los temidos ataques de la Luftwaffe alemana. En el juego pilotaremos aviones tan conocidos como el Spitfire o el Hurricane entre otros muchos. 

Respecto a Battlehawks 1942, el juego ha evolucionado gráficamente a paso de gigante, mostrando paisajes mucho más complejos y el motor 3D también ha mejorado notablemente permitiendo una mayor sensación de realismo. Los cuadros de instrumental y el interior de los aviones están altamente detallados y permiten al jugador tener un control total de la situación. 

En esta nueva entrega se incluyeron grandes novedades como la grabación en vídeo del vuelo y lo más apreciado por los jugadores; el creador de misiones, donde dispondremos de un control total para construir nuestra propia campaña.

Battle of Britain al ser un simulador más complejo que su predecesor, necesitará que hagamos uso de mapas, ya que las distancias durante el conflicto son más largas y, sin lugar a duda, abre el camino para que demos uso a nuestra estrategia para usar tácticas de guerra y vencer sin piedad al enemigo. 

Por supuesto, la crítica fue bastante benévola con el juego, ya que superaba con creces a su antecesor y se postulaba como uno de los mejores simuladores de vuelo del año 1989. Los jugadores valoraron, sobre todo, la variedad de aviones seleccionables y la sensación de ponerse a los mandos de un auténtico Supermarine Spitfire de 1940.

Tras estos dos juegazos de simulación aérea, en los que nos alineábamos con los americanos, los británicos y los japoneses, tan solo nos quedaba ponernos en el punto de vista de los alemanes, cosa que se hizo realidad en la tercera entrega de la saga, Secret Weapons of the Luftwaffe (1991), pero eso ya lo dejamos para otra ocasión…

Y para la siguiente entrega de este dosier… «Los archivos secretos de LucasFilm Games. Tercera parte: Las aventuras gráficas (1991-2000)»

¡Continuará!

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