Los 3 primeros LP’s de… U2

03/03/2021
Texto: SAS
Fotos: © Anton Corbijn / Island Records

De izq. a dcha.: The Edge, Larry Mullen Jr., Bono y Adam Clayton (U2), en 1983. Foto: Anton Corbijn

Ya hacía tiempo que ‘le tenía ganas’ a esta sección titulada Los 3 primeros LP’s de… para hablar, en esta ocasión, de una de esas bandas totémicas del rock de los 80 que ha dejado su huella personal en la historia de la música popular. Me estoy refiriendo, sin dudas, a los irlandeses U2, que, a mi entender, dieron todo su potencial más auténtico en sus tres primeros álbumes, a saber: Boy (1980), October (1981) y War (1983), publicados los tres por Island Records. Aunque sé de antemano que esta entrada levantará ampollas entre los puristas de la banda, sus tres primeros trabajos discográficos se enmarcan entre mis tres discos favoritos de Bono & Cia. ―lástima que la sección se titule así porque, de haberse titulado ‘Los 4 primeros LP’s de…‘, obviamente, The Unforgettable Fire (1984) entraría perfectamente dentro de la criba…―.

Mi experiencia personal con la “mejor banda de rock de todos los tiempos”

Considerada con este calificativo durante mucho tiempo, descubrí a “la mejor banda de rock de todos los tiempos” (cosa totalmente discutible) de la mano de un compañero de estudios totalmente fanatizado por U2. Lo cierto es que él intentaba engacharme a la banda por sus archiconocidos The Joshua Tree (1987) y Atchung Baby (1991). Pese a que esos álbumes no me dejaron indiferente, no fue hasta que oí entero su tercer álbum, War, que no me ‘enganché’ literalmente a la banda de Paul Hewson (Bono), Dave Evans (The Edge), Larry Mullen Jr. y Adam Clayton. Sin desmerecer a los dos álbumes megafamosos que he citado, solo pude comulgar con el estilo post-punk de sus tres primeros álbumes.

Aunque The Joshua Tree y Atchung Baby no me dejaron indiferente, no fue hasta que oí entero War, que no me ‘enganché’ literalmente a U2.

A continuación, os propongo este peculiar viaje de tres paradas. Espero que Boy os maraville tanto como me maravilló a mi la primera vez que lo escuché. Y que a October volváis a darle la oportunidad que este se merece, siendo una de las grabaciones más infravaloradas de todos los tiempos. Y, como no, os animo a redescubrir un álbum tan potente y electrizante como lo fue War, su primer gran éxito a nivel mundial y por el que los componentes de U2 empezaron a forjar su leyenda.

Boy (1980)

Las once canciones de Boy fueron un ejemplo perfecto del potencial que tenía la banda nacida en Dublín. El paso de la adolescencia a la edad adulta, se convirtió en una de las ideas más importantes de su LP debut.

Tras pasar por un par de formaciones escolares previas, U2 editó a principios de los años ochenta su LP debut gracias al amparo de Paul McGuinness, mánager de la banda, que les acabó facilitando la grabación de las canciones de Boy con la firma discográfica Island Records con la que acabarían editando la totalidad de su discografía. De aquella recopilación de primeras canciones de la banda ―pese haberse quedado fuera algunos excelentes singles como “11 O’Clock Tick Tock” o canciones inéditas como “City At Night”―, únicamente podríamos recriminarle una leve falta de cohesión argumental entre ellas. De todas maneras, las once canciones de Boy fueron un ejemplo perfecto del potencial que tenía la banda nacida en Dublín (Irlanda del Sur). A pesar de ese discurso primerizo, el tema del paso de la adolescencia a la edad adulta, se convirtió en una de las ideas más importantes de su LP debut. Canciones como “Twilight”, cuyo estribillo rezaba: “In the shadow, boy meets man” (“En la oscuridad, el chico encuentra al hombre”), reflejan esa temática ―tanto ese verso en concreto como la portada del álbum fueron polémicos debido a que algunos veían un cierto gusto por la pederastía, y en Norteamérica tuvo que reemplazarse la portada del niño por una foto distorsionada de los cuatro componentes…―.

Polémicas al margen, Boy contiene canciones tan impactantes como “Stories For Boys”, “Another Time, Another Place” o “The Electric Co.”, cuyo particular efecto de delay en las guitarras de The Edge, empezaron a ser marca de la casa de U2. No olvidemos la imprescindible “I Will Follow” (“Seguiré”), una de sus canciones más emblemáticas que trata sobre la muerte repentina de la madre de Bono y que ha perdurado hasta nuestros días siendo, además, una de sus canciones más queridas entre los fans acérrimos de la banda.

Valoración global: **** (Impresionante disco debut, de hecho, uno de los mejores de la historia del rock).

October (1981)

La épica que U2 consiguieron en todo el conjunto de las canciones de October fue, sencillamente, impresionante.

El segundo álbum de U2 estuvo marcado por una ‘bendita’ casualidad. Durante una de las presentaciones de la gira de Boy, Bono perdió la maleta que contenía todas las letras para el siguiente LP, October, que los dublineses tenían previsto empezar a grabar en los estudios Windmill Lane en abril de 1981. Bono tuvo que improvisar todas las letras a medida que las iba grabando. Además, lo hizo bajo la presión de tener que pagar 50 libras por hora al estudio, cantidad más que respetable teniendo en cuenta que, en aquella época, no eran los U2 derrochadores de los últimos tiempos… Además, tres de sus componentes (el propio cantante, el guitarrista y el batería) entraron a formar parte de una congregación católica, razón que caracterizó el componente casi mesiático de sus canciones: “Gloria”, a modo de salmo, exulta grandeza y hace gala a su título. “Scarlet” fue otro himno casi litúrgico en el que Bono recita una vez tras otra la palabra “Rejoice” (“Rogocijaos”), palabra totalmente acorde con el léxico bíblico del álbum. Sin embargo, aunque muchos críticos vieron eso como un inconveniente, otros lo vieron como una virtud, entre los que me incluyo. La épica que U2 consiguieron en todo el conjunto de las canciones de October fue, sencillamente, impresionante.

Steve Lillywhite, el productor de este álbum, así como de sus tres primeros trabajos, calificó las sesiones de grabación de October como ‘locas y completamente caóticas’. Aunque, en esa maraña de caos, el grupo supo hallar oro puro. “Rejoice”, “Fire”, “With a Shout (Jerusalem)” e “Is That All?” suenan tan nerviosas como fascinantes, redobladas por un pletórico Larry Mullen Jr. a la batería ―los bombos tribales de “Rejoice” son de lo más espectacular que ha hecho jamás este músico con su instrumento―. En cambio, los momentos más relajados del LP como la misma “October” o “Tomorrow”, suenan melancólicas y son el contrapunto perfecto de esos momentos acelerados. El disco fue injustamente valorado y, desde luego, es la gran obra olvidada de la formación irlandesa.

Valoración global: ****1/2 (Épico y mesiánico. Una obra de arte inmensa e injustamente despreciada).

War (1983)

Si Boy había sido un canto a la adolescencia y October a la espiritualidad, War se centró tanto en los aspectos físicos de la guerra como en sus secuelas emocionales.

El niño inocente de la portada de Boy, Peter Rowen, vuelve a aparecer en la cubierta del tercer LP de U2, el apoteósico War, uno de los discos más famosos no solo de la banda liderada por Bono sino de la década de los ochenta. La mirada de inocencia de Rowen se ha transmutado en rabia y odio ―incluso luce orgulloso su labio inferior cortado―. Esta es una buena pista del contenido más adulto y endurecido en las nuevas canciones de cuarteto dublinés. El éxito arrollador del álbum lo cosecharon, en mayor parte, los singles “Sunday Bloody Sunday” y “New Year’s Day”. El primero de ellos era un alegato pacifista a ritmo de marcha militar convirtiéndose en la primera canción-protesta de la banda ―en álbumes venideros como The Unforgettable Fire, la canción-protesta fue “Pride (In The Name Of Love)” mientras que en The Joshua Tree fue “Bullet The Blue Sky”―. El segundo corte, “New Year’s Day”, fue una canción de amor escrita por Bono para su mujer durante su viaje de bodas, reformulada con otro tema político para darle cohesión dentro del LP.

Si Boy había sido un canto a la adolescencia y October a la espiritualidad, War se centró tanto en los aspectos físicos de la guerra como en sus secuelas emocionales. Aunque el álbum también plantea otros interesantes temas como la hipocresía, las mentiras y el desamor. “Surrender”, construida a base de una línea de bajo hechizante de Adam Clayton y unos riffs continuos de The Edge donde explota al máximo su pedalera de efectos delay, se centra en la desgraciada vida de una chica que se asemeja a la de una escort. La canción, además, está adornada por los seductores coros cantados por las coristas del grupo neoyorkino Kid Creole and the Coconuts. Mientras que “40” está tomada directamente del Salmo 40: 1-3 y sugiere ser un grito a Dios para aliviar la opresión y el dolor que rodea a algunas personas. El estribillo reza: “¿Hasta cuándo cantar esta canción?” como un ruego directo al Creador para que ataje el mal de este mundo. El LP fue un éxito absoluto: #1 en Inglaterra les vaticinaba a U2 una carrera meteórica, como finalmente acabó sucediendo. Pero esa es otra historia.

Valoración global: ***** (Uno de los grandes discos de U2, de los años 80 y de la historia del rock).

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