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7 claves para entender la 4ª temporada de “Stranger Things” (y una pequeña crítica)…

12/06/2022
Texto: SAS
Fotos: © Netflix / 21 Laps Entertainment / Monkey Massacre

La crisis de Netflix ha trascendido a la opinión pública. Mientras la plataforma de streaming más poderosa del mundo decidió apostar comercialmente por lo que luego se convirtieron en sonados fiascos ―tales como El irlandés (2019, dir. Martin Scorsese) o Jupiter’s Legacy (2021, dir. Steven S. DeKnight)―, a eso hubo de sumársele la creciente pérdida de subscriptores y el aumento de cuentas compartidas. Ante tal situación que llevó a la empresa al borde la bancarrota, los mandamases de la plataforma dieron prioridad absoluta a su ‘gallina de los huevos de oro’: Stranger Things, que en este 2022 ha llegado a su esperadísima 4ª temporada. En Panorámica de las Artes, te desvelamos algunos de los secretos de su gran éxito…  

¡¡ATENCIÓN: ADVERTENCIA IMPORTANTE DE SPOILERS!! ESTA ENTRADA CONTIENE ALGUNAS REFERENCIAS A PARTE DE LA TRAMA DE LA SERIE TANTO DE LA ACTUAL TEMPORADA COMO DE LAS ANTERIORES

1) ¡Vecna, un villano de armas tomar!

Sin duda alguna, el gancho más poderoso que contiene la nueva entrega del serial televisivo Stranger Things es la terrorífica (aunque dramática) historia que rodea a Henry Creel, el personaje omnisciente durante toda la 4ª temporada… No revelaremos muchos detalles sobre él para no crear spoilers innecesarios a nuestros/as lectores/as. Tan sólo dejaremos apuntado la vital relación que guarda con el villano llamado Vecna, un personaje del juego de rol al que son aficionados los protagonistas. A lo largo de los nuevos episodios veremos los poderes telequinéticos que alberga Vecna, un villano más ‘humano’ que los monstruos vistos en anteriores ocasiones, inspirado asimismo en otros villanos ochenteros como Pinhead de la saga “Hellraiser”, el payaso de “It” (Pennywise), pero, sobre todo, en Freddy Krueger de la saga de “Pesadilla en Elm Street”, ya que Vecna usa las debilidades de sus propias víctimas en el Upside Down (el Mundo del Revés) para nutrir su poder, tal cual lo hacía Freddy en el Mundo de los Sueños durante la popular franquicia creada por Wes Craven.

El siniestro Vecna, una de las fuerzas más poderosas del Mundo del Revés que dará mucho de qué hablar…

2) Unos nuevos personajes de lo más ‘catchiest’…

Lo segundo mejor de esta temporada, a mi juicio, son los nuevos personajes que presenta. Al ya conocido grupo de chavales exploradores de lo paranormal Mike (Finn Wolfhard), Will (Noah Schnapp), Lucas (Caleb McLaughlin) y Dustin (Gaten Matarazzo) ―el núcleo central de Stranger Things―, y otros que se les van uniendo poco a poco a lo largo de las anteriores temporadas, debemos añadirle un personaje que a estas alturas ya resulta mítico: el ‘heavy’ Eddie Munson (Joseph Quinn), master de D&D (Dungeons & Dragons) y jefe del Club de Rol Hellfire, personaje en el que se centrará una de las cuatro tramas de la temporada e inspirado en una historia real. Los guionistas de la serie tomaron prestados fragmentos sobre los asesinatos reales sucedidos en Arkansas en 1993 ―conocidos como «Los Tres de West Memphis»― para inspirarse en la trama de Eddie, que se convierte en el principal sospechoso de unas muertes relacionadas con lo que se dio a conocer en aquel entonces como «pánico satánico», histeria social que demonizó a los amantes de los juegos de rol. La interpretación algo alocada e irreverente de Quinn (Los miserables, Howard’s End) es de lo más catchy (anglicismo que viene a significar algo como ‘atrapante’). De igual manera, la aparición de nuevos personajes engrosarán sabiamente el corpus dramático: el ‘fumeta’ aficionado al reggae Argyle (Eduardo Franco) o el ‘pijo’ Jason Carver (Mason Dye), el típico atleta que parece haber salido de una secta evangélica, que se presenta como el eterno enemigo de Eddie…

El experto en D&D y jefe del Club de rol Hellfire, Eddie Munson (Joseph Quinn) es la mejor incorporación de la nueva temporada

3) Un épico ‘cliffhanger’ en torno a Max al final del 4º episodio

Para mí este momento, puesto al final del cuarto episodio (¿coincidencia?), es el mejor de esta cuarta temporada de Stranger Things ―al menos de este primer volumen― y, me atrevería a decir, el mejor de todas las emitidas hasta el ahora. Soy de la impopular opinión de que Max (Sadie Sink) tiene mejor construcción dramática que Once (Millie Bobby Brown), y es en esta cuarta temporada donde mejor lo vemos, cuando Max protagoniza un momento culminante ―en inglés llamado “cliffhanger”― a manos de Vecna. Sus remordimientos y el sentimiento de culpabilidad que arrastra desde la tercera temporada por la muerte de su hermanastro Billy (Dacre Montgomery), confieren al personaje de esta chica un arco dramático magnífico donde encontramos un épico clímax en el citado cuarto episodio («Querido Billy»). La canción que acompaña esta escena, la famosa “Running Up That Hill” ―que veremos más en profundidad en otro punto de este análisis―, la favorita de Max, es determinante para asimismo alcanzar el clímax de esta escena memorable.

Max (Sadie Sink) protagoniza uno de los mejores momentos de la 4a. temporada

4) Muchos más ‘easter-eggs’ ochenteros (y hasta de los noventa)…

Si algo caracteriza esta serie son los continuos guiños a la cultura popular de los años 80, sobre todo al cine de esa década. Pero la nueva temporada va más allá, incluyendo además una clara referencia a uno de los filmes estandarte de los años 90 como lo fue El silencio de los corderos (1991, dir. Jonathan Demme) en la escena en la que Nancy (Natalia Dyer) y Robin (Maya Hawke) deciden acudir al hospital psiquiátrico de Pennhurst para interrogar a Victor Creel (Robert Englund) con la intención de esclarecer algo sobre las misteriosas muertes que se están produciendo en Hawkins. La presencia de Englund en el reparto de la cuarta temporada ―actor que alcanzó la fama mundial interpretando ininterrumpidamente al famoso Freddy Krueger― sea quizá la referencia con más potencia a los ochenta de esta temporada. Pero no debemos olvidarnos de otras como la de Juegos de guerra (1983, dir. John Badham) ―en una divertida secuencia protagonizada por la novia de Dustin, Suzie (Gabriella Pizzolo)― y, aunque muy poca gente la haya visto, la de Teen Wolf (1985, dir. Rod Daniels) en el personaje de Lucas, el cual juega en el equipo de baloncesto del instituto ―la carátula de dicho filme se ve claramente en el videoclub donde trabaja Steve (Joe Keery)―. ¡Y otras muchas!

El mítico actor Robert «Freddy Krueger» Englund se oculta bajo las prótesis del maquilleje de Victor Creel

5) Una banda sonora de lujo con especial trascendencia de “Running Up That Hill” de Kate Bush

Los soundtracks de Stranger Things siempre han tenido un papel determinante tanto en la base argumental como dramática de cada temporada de la serie. Así mismo vimos, por ejemplo, la importancia decisiva que jugó la canción de The Clash, “Should I Stay or Should I Go”, durante el desarrollo de la primera temporada o bien la canción “Never Ending Story” de Limahl como el gran guiño de la tercera. Aunque para esta cuarta, los artífices de la selección de tracks se han superado con la elección del clásico pop “Running Up That Hill” de la legendaria cantante Kate Bush ―como dijimos, la canción favorita de Max― usada como metaconstrucción-psicomagnetérica y dramática en la que pivota todo el show que hasta ahora hemos visto; desconocemos a estas alturas si habrá otro “cliffhanger” musical de iguales características en el segundo volumen de esta temporada ―cosa que deducimos por el avance que ya ha hecho Netflix, que sí lo habrá…). Además de la mencionada canción de Kate Bush, toma especial relevancia dentro de esta temporada “Separate Ways (Worlds Apart)” de la banda americana de hard rock Journey, que caracteriza al personaje de Eddie.

6) Un increíble presupuesto para un serial televisivo

Los efectos prácticos y, sobre todo, los de CGI, para esta cuarta temporada de Stranger Things, son más impresionantes que nunca, y eso fue debido al aumento sustancial en el presupuesto de la producción de los Duffer Brothers ―el periódico The Wall Street Jounal filtró que cada episodio podría haber costado 30 millones de dólares, lo que ascendería esta cuarta temporada a los ¡270 millones!―. La mayoría de los episodios rondan la duración estándar de un largometraje (90 minutos), cosa que implicó muchísimo más trabajo por parte del equipo técnico. Y esto se nota, sobre todo en la fabulosa factura de los trucajes de cámara. Por ejemplo, son pasmosos los minutos iniciales del episodio 7 («La masacre en el laboratorio de Hawkins»), donde parte de los protagonistas luchan dentro del Mundo del Revés con unas bestias voladoras ―llamadas, hasta lo que sabemos, «Demobats», una nueva especie en el grimorio particular del Upside Down―. No obstante, la producción tuvo que pararse en varios momentos por motivos de fuerza mayor (es decir, por la famosa pandemia), con el peligro de que los actores y actrices del show pudieran cambiar sustancialmente en sus rostros y en su estructura corporal, ya que todos están en plena fase de crecimiento…

Eddie (Joseph Quinn) en una lucha simplemente espetacular con un «demonbat» al inicio del séptimo capítulo de la 4a. temporada

7) Una cuádruple narración que va urdiéndose hasta (suponemos) el final…

Pero es que, en esta cuarta temporada, no tenemos ni una, ni dos, ni tres narraciones, sino (tal como ilustra el fantástico póster) ¡tenemos cuatro! La de Eleven, de nuevo en el laboratorio ultrasecreto; la Max, Dustin, Lucas, Steve, Nancy, Robin y Eddie en la «trama satánica» del Upside Down ―para el que escribe estas líneas, sin duda, la mejor―; la de Mike, Will, Jonathan (Charlie Heaton), Argyle y ¿Suzie?, en una especie de road movie juvenil; y, por último, y no menos importante ―todo lo contrario― la de Joyce (Winona Ryder), Murray (Brett Gelman) y Hopper (David Harbour) ―sí, no ha muerto, pero eso no es ningún spoiler si habéis visto el primer teaser que salió de adelanto…― en la trama de la prisión rusa. En esa trama se insertan nuevos personajes como Enzo (Tom Wlaschiha) y Yuri (Nikola Duričko), uno de los peores personajes, a mi juicio, de toda la temporada. Según las progresiones que están alcanzando estas cuatro tramas, parece que todas van a converger al final de la temporada ―a falta de los episodios que nos faltan aún por ver y que conforman el volumen dos― con lo que se prevé un final apoteósico. ¿Será la última temporada de la serie o tendremos Stranger Things para rato…?

Hopper (David Harbour) goza de una trama independiente a lo largo de esta nueva temporada

Y ahora, como reza el titular de esta entrada, la pequeña crítica (como siempre constructiva). Como consumidor de productos seriados, no hay nada que objetarle a las aventuras de Once y sus amigos. Sin embargo, como crítico audiovisual, creo sinceramente que se está llegando a la extenuación de la franquicia.

Me explico. A pesar de las buenas ideas expuestas en los puntos anteriores, es imposible que la serie aguante una temporada más sin la consecuente pérdida total de interés por parte del espectador más fiel. Esta temporada ha sido salvada por la incorporación de los nuevos personajes, sobre todo por el ‘heviata’ Eddie (Joseph Quinn) y su «trama satánica», sin lugar a dudas, la mejor de toda la temporada. No obstante, la serie está adoleciendo de inventiva teniendo que volver a ‘rejuvenecer’ a Once en ciertos planos ―cual Son Goku en “Dragon Ball GT”― para volver a experimentar las buenas sensaciones de las dos primeras temporadas.

Y es que, entre todos, parece que no dejamos ‘hacerse mayor’ ni al personaje de Jane (Once) ni a Millie Bobby Brown… En esta nueva temporada, los Duffer han tenido que tirar de nuevo del hilo (algo manido) del laboratorio ultrasecreto del Gobierno de los EE.UU. para volver a ‘enganchar’ a la audiencia más fiel de la serie. Esto, aunque supuestamente necesario, puede haber contribuido a ese cierto sentimiento de ‘hartazgo’ que me ha producido la cuarta temporada de Stranger Things.

Veremos en los dos últimos capítulos que aún faltan por emitirse ―los tendremos en Netflix a partir del 1 de julio― si los guionistas han decidido abandonar ya esa cansina trama y centrarse en las demás, o bien tendremos más laboratorio para rato… A gusto personal, ha sido gracias a las otras tramas que mantuviera mi interés por la esta serie construida en base a la (rentable) nostalgia por los ochenta.

Valoración final: ***1/2 (Sensación agridulce con la 4ª temporada de Stranger Things… Los momentos aburridos ya están pesando más que los divertidos… Sin embargo, la franquicia aún tiene buenas ideas y algo de cuerda para terminar dignamente…)

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