«Bohemian Rhapsody»: el legado de Freddie Mercury y el triunfo de Queen.

05/11/2018
Texto: SAS
Fotos: GK Films / New Regency Pictures / Queen Films Ltd. / Regency Enterprises / Tribeca Productions / Twentieth Century Fox

¡¡ATENCIÓN: ADVERTENCIA IMPORTANTE DE SPOILERS!! ESTE ARTICULO CONTIENE INFORMACIÓN SOBRE PARTE DEL ARGUMENTO DE LA PELÍCULA.

Bohemian-Rhapsody

A pesar de saber el poco tiempo que le quedaba, Freddie Mercury compuso en el último período de su vida algunas de las mejores canciones no solo de su banda, Queen sino de la historia de la música contemporánea.

El sentimiento creativo nace del Eros y del Tánatos a la par, es decir, de lo que en psicoanálisis se conoce como pulsión de vida y pulsión de muerte. Muchos artistas de la escena rock optaron por lo segundo: Ian Curtis, líder y cantante de los Joy Division en su celebérrima “Love Will Tear Us Apart”, Kurt Cobain de los Nirvana, cuyo testamento musical fue “Come As You Are” del álbum Nevermind o “The End” de los The Doors, la elegía personal que siempre se asociará con la trágica muerte de su cantante y compositor, Jim Morrison son solo algunos ejemplos en la historia del rock.

Por contra, otros cantantes y artistas como Freddie Mercury, líder y vocalista del grupo Queen, trabajaban desde la pulsión del Eros, es decir, desde la pulsión de vida. En la misma canción “Bohemian Rhapsody”, que es el tema central del biopic de Freddie y de su banda, Queen el propio Mercury escribió “Mama, ooh —any way the wind blows— I don’t wanna die” (“Mamá, ooh —de cualquier manera sopla el viento— No quiero morir”).  Fue precisamente en el último período de la vida de Mercury, cuando este compuso algunas de sus mejores canciones, a pesar de saber el poco tiempo que le quedaba, al descubrir que era portador del sida (por aquel entonces, a mediados de los ochenta, una sentencia de muerte). Mercury jamás quiso morir, eso está claro. Pese a ello, hacia el final de su vida, escribió y entonó no solo una de las mejores canciones de Queen, posiblemente una de las mejores de la historia de la música contemporánea jamás escritas: “The Show Must Go On”, también recopilada en la imprescindible banda sonora de la película para cualquier fanático, medio-fan o aficionado que así se precie de esta banda en particular.

El biopic de Queen, banda crucial para el desarrollo de la música contemporánea, no tenía ni iba a ser, ni muchísimo menos… una mierda. De eso, ya se encargaban los miembros activos del grupo: Brian May y Roger Taylor.

BOHEMIAN RHAPSODY

De izquierda a derecha, Ben Hardy (Roger Taylor), Gwilym Lee (Brian May), Joseph Mazzello (John Deacon) y Rami Malek (Freddie Mercury) en un fotograma del filme mientras grababan su famoso álbum de 1975, A Night At The Opera.

Queen tiene una legión intergeneracional de fans acérrimos. Por lo tanto, el biopic del grupo compuesto por Brian May, John Deacon, Freddie Mercury y Roger Taylor, crucial para el desarrollo de la música contemporánea, no tenía ni iba a ser, ni muchísimo menos… una mierda. De eso, ya se encargaban los miembros activos que aún quedan de Queen, a saber, el guitarrista, Brian May y el baterista, Roger Taylor que, desde 2010, llevaron a cabo un minucioso trabajo de selección del equipo creativo para realizar la película. Lo que ambos músicos tenían claro es que el filme iba a ser, mayormente, un homenaje al legado musical de su líder y cantante desaparecido, Freddie Mercury. Sacha “Borat” Cohen o Ben “Grenouille” Wishaw fueron dos actores que optaron para interpretar el papel de Mercury aunque, finalmente, fue el actor de ascendencia egipcia, Rami Malek quien se hizo con él. Decir que el trabajo que realiza Malek en Bohemian Rhapsody es, simplemente, impresionante. No solo su parecido físico resulta impactante, sino que la recreación que el actor hace de Mercury con sus gestos y poses es casi, parafraseando una famosa canción de la banda, un truco de magia, y eso lo convierte en un firme candidato a obtener el Globo de Oro e, incluso, el tan preciado Óscar.

La recreación que el actor de ascendencia egipcia, Rami Malek hace de Freddie Mercury es impresionante, es casi un truco de magia.

Freddie-Rami

Rami Malek recrea fielmente la imagen del legendario cantante Freddie Mercury en Bohemian Rhapsody.

Aunque el trabajo minucioso de recreación no solo se nota en la figura de Freddie, los actores que interpretan a Brian May, Roger Taylor y John Deacon, es decir, Gwilym Lee, Ben Hardy y Joseph Mazzello, respectivamente son también un calco de sus partners en la vida real y sería injusto no elogiar sus respectivos trabajos interpretativos en Bohemian Rhapsody. Así mismo, las actuaciones son una copia fiel de las que Queen hicieran en su día; la del Live Aid de 1985 en el estadio de Wembley, que es donde el filme alcanza su clímax final, es un ejercicio sublime de nostalgia cinematográfica hacia los ochenta (con “Sultans of Swing” de los Dire Straits sonando de fondo mientras vemos una emotiva secuencia entre Freddie, su gran amor Mary Austin y la pareja de Mercury en sus últimos años, Jim Hutton).

En resumidas cuentas, Bohemian Rhapsody, dirigida por Brian Singer (pese haber sido despedido a mitad del rodaje) y acabada por Dexter Fletcher, más allá de ser un prodigio de recreación histórica y musical, es una película en mayúsculas, un drama magistralmente construido y un filme con un exquisito sentido cinematográfico. Momentos como cuando Freddie acude al médico para saber que ha contraído la terrible enfermedad que lo llevaría a la tumba, o cuando se entera de que un allegado suyo lo ha estado manipulando a su antojo y decide despedirlo bajo la lluvia, o cuando Mercury pide disculpas a la banda con quienes había reñido para poder tocar en el Live Aid, o la actuación íntegra de dicho concierto… son de una potencia dramática intachable que ponen la piel de gallina al espectador.

Sin duda, Bohemian Rhapsody, la película, es el legado musical y visual de Freddie Mercury, una leyenda de la música, por muchos considerado como el mayor cantante de rock de todos los tiempos (y el que escribe estas líneas, también lo piensa).

Bohemian Rhapsody, más allá de ser un prodigio de recreación histórica y musical, es una película en mayúsculas, un drama magistralmente construido y un filme con un exquisito sentido cinematográfico que pone la piel de gallina.

BOHEMIAN RHAPSODY

Los actores de Bohemian Rhapsody en el escenario recreando el mítico concierto benéfico Live Aid (1985), uno de los momentos álgidos en la biografía del grupo.

Valoración global: ***** (Aunque no seas un fiel de la banda, verás una película de verdad, y cómo la realidad a veces supera a la ficción).

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